PREGUNTAS GENERADORAS NÚCLEO
PROBLEMICO 5 PSICOLINGUISTICA
1-¿Cuál es el campo
específico de la neurolingüística y cuáles son sus aportes a la pedagogía del
lenguaje, sobre todo en el planteamiento de la relación lenguaje, pensamiento,
cerebro?
La neurolingüística estudia los mecanismos del cerebro humano que posibilitan
la comprensión, producción y conocimiento del lenguaje, ya sea hablado, escrito
o con signos establecido a partir de su experiencia o de su propia
programación.
Busca integrar a la persona en un todo y permite influir en ella, de manera
sutil, manteniendo la visión de donde se encuentra la negociación con el otro
individuo y hacia donde se pretende llegar.
Debido a su naturaleza interdisciplinar, la lingüística, la neurobiología, y la
lingüística computacional, entre otras, participan aportando diversas técnicas
experimentales, así como perspectivas teóricas marcadamente distintas.
Históricamente, el término neurolingüística se ha asociado a menudo con el
estudio de las afasias, el estudio de las carencias lingüísticas causadas por
formas específicas de daño cerebral.
Se llama lenguaje a cualquier tipo de código semiótico estructurado, para el
que existe un contexto de uso y ciertos principios combinatorios formales.
Existen muchos contextos tanto naturales como artificiales donde aparecen
animales.
El lenguaje humano se basa en la capacidad de los seres humanos para
comunicarse por medio de signos. Principalmente lo hacemos utilizando el signo
lingüístico. Aun así, hay diversos tipos de lenguaje. El lenguaje humano puede
estudiarse en cuanto a su desarrollo desde dos puntos de vista complementarios:
la ontogenia, que remite al proceso de adquisición del lenguaje por el ser
humano, y la filogenia
El pensamiento es la actividad y creación de la mente; dícese de todo aquello
que es traído a existencia mediante la actividad del intelecto. El término es
comúnmente utilizado como forma genérica que define todos los productos que la
mente puede generar incluyendo las actividades racionales del intelecto o las
abstracciones de la imaginación; todo aquello que sea de naturaleza mental es
considerado pensamiento, bien sean estos abstractos, racionales, creativos,
artísticos, etc.
El cerebro es una parte del encéfalo de los animales vertebrados; es un órgano
del sistema nervioso rico en neuronas con funciones especializadas. En otros
invertebrados, se denomina también al principal ganglio o conjunto de ganglios.
2-¿Cómo se establece la relación entre la conceptualización y los
procesos psíquicos de producción de la palabra, la oración y el discurso?
La conceptualización
es una perspectiva abstracta y simplificada del conocimiento que tenemos del
"mundo", y que por cualquier razón queremos representar. Esta
representación es nuestro conocimiento del “mundo”, en el cual cada concepto es
expresado en términos de relaciones verbales con otros conceptos y con sus
ejemplos “del mundo real” (relaciones de atributo, etc., no necesariamente
jerárquicas), y también con relaciones jerárquicas (la categorización, o
asignación del objeto a una o más categorías) múltiples (el objeto pertenece a
diversas jerarquías contemporáneamente, lo que quita totalmente el aspecto
exclusivamente jerárquico a la conceptualización).
3-¿Cuáles son los procesos neurofisiológicos del lenguaje y de la
lectoescritura?
Existen determinados factores que intervienen en el aprendizaje de la lectura y
la escritura, y que son trascendentales para poder comprender el desarrollo del
lenguaje en el niño, que se manifiestan tanto en el medio social donde se
desenvuelve como también dentro del proceso escolar formal. Este último
determina si el aprendizaje del niño es adecuado al nivel escolar en que se
encuentra. "En el aprendizaje normal habría tres procesos neurológicos
fundamentales: la receptividad sensorial, la interrelación sensorial y la
integración central de los estímulos transmitidos por las vías sensoriales.
NEUROFISIOLOGÍA DEL LENGUAJE
* Bases morfofuncionales de los mecanismos del lenguaje y de otras funciones
cognitivas. Mecanismos neuronales implicados. Áreas corticales de asociación.
Aspectos generales.
*Participación de la corteza cerebral en el lenguaje oral y escrito.
Hemisferios cerebrales: transferencia de información; integración de diferentes
funciones hemisféricas. Lateralización cerebral. Aspectos neurofisiológicos del
lenguaje.
*Bases neurofisiológicas de la maduración y aprendizaje del lenguaje. Hipótesis
del periodo crítico. Repercusiones funcionales del retraso en el proceso de
aprendizaje.
* Bases neurofisiológicas en las alteraciones del lenguaje y de la escritura.
Importancia del estudio de las afasias: criterios morfofuncionales de
clasificación.
4-¿Cuáles son las patologías más comunes relacionadas con estos
procesos, desde la neurolingüística?
Las patologías del lenguaje son un tipo de conductas lingüísticas que tienen
como causa un estado anormal duradero como producto de una enfermedad en el
individuo. Tres son los tipos de anormalidades: 1.-neurológicas, 2.-
fisiológicas y 3.- anatómicas. No sería descabellado pensar, y de hecho muchas
investigaciones actuales apuntan en este sentido, que el origen de la
enfermedad es neurológico, y que, anacrónicamente, son causas neurológicas los
mencionados estados del alma, exceptuando los casos de lesiones. Los estudios,
por ejemplo, de una nueva disciplina llamada psiconeuroinmunología demuestran
sobradamente la estrecha relación causa-efecto entre mente y enfermedad. La
importancia de las patologías de base neurológica es mucho mayor que las de
base fisiológica o anatómica, que afectan exclusivamente a los órganos del
habla y la audición.
Áreas Lingüisticas
• Parte frontal - lóbulo parietal > proceso sensorial, tareas auditivas a
nivel profundo.
• Corteza motora > funcionamiento motor; habla y escritura.
• Área de Wernicke, parte superior- posterior del lóbulo temporal >
comprensión.
• Circunvolución de Haschl, parte superior del lóbulo temporal > recepción
auditiva.
• Área de Broca, parte superior baja del lóbulo frontal > codificación del
habla.
• Centro de Exner, parte posterior del lóbulo frontal > control motor de la
escritura.
• Región parietal izquierda (cerca del área de Wernicke) > control manual
para signar.
• Parte posterior del lóbulo occipital > entrada visual
Procesamiento neurolingüistico
• Producción lingüística: área de Wernicke (estructura básica de la frase) >
área de Broca (se envían y donde se codifica) > área motora (articulamos y
emitimos el mensaje):
• Comprensión lingüística: corteza auditiva (oímos el mensaje) > área de
Wernicke (interpretación del impulso).
• Lectura en voz alta: corteza visual (recibimos una entrada) > área de
Wernicke (se asocia con una interpretación auditiva) > área de Broca
(codificamos) > área motora (articulación del mensaje).
Una de las muchas clasificaciones posibles de las patologías del lenguaje
podría ser la que se propone aquí, dividida en dos grupos:
A.- Orgánica / funcional:
• Orgánica: sabemos cuál es la causa física que la provoca. Ej.: sordera y
afasia.
• Funcional: no sabemos cuál es la causa física que la provoca; casos en los
que hay que buscar en el pasado fisiológico o neurológico de la persona. Ej.:
dislexia.
B.- Producción / recepción:
• Producción: son aquellas patologías que afectan a todos los pasos
(neurológicos, fisiológicos y anatómicos) que se requieren para codificar un
mensaje. Ej.: tartamudeo, afasia de Broca.
• Recepción: secuencia de pasos que se requieren para decodificar un mensaje.
Ej.: sordera, afasia de Wernicke.
2.- Definición de afasia
El término afasia fue acuñado en el año 1864 por el médico francés Armand
Trousseau. Significa falta de comunicación por el lenguaje y proviene de a
(falta)- y phasia (palabra). Se trata, según la definición de Trousseau, “de un
estado patológico que consiste en la pérdida completa o incompleta de la
facultad de la palabra, con conservación de la inteligencia y de la integridad
de los órganos de la fonación”. La afasia ocurre repentinamente, a menudo como
el resultado de un accidente cerebrovascular o traumatismo encéfalocraneano,
pero también se puede desarrollar lentamente, como en el caso de un tumor
cerebral. El trastorno deteriora la expresión y comprensión del idioma, así
también como de la lectura y escritura. La afasia podría ocurrir en conjunto
con otros trastornos de habla, como la disartria o la apraxia del habla, que
también son resultados de daño cerebral. Hablamos, en cualquier caso, de
afasia, cuando puede afirmarse que el origen del síndrome observado es un
déficit de la conducta verbal. La afasia afecta siempre en mayor o menor medida
a la actividad codificadora como a la decodificadora. Es una patología
regresiva, es decir, que afecta a un individuo que poseía previamente un
dominio completo y normal de una lengua (o más de una). Podríamos simplificar
la diversidad de definiciones de afasia describiéndola como una afección que
degrada la capacidad de lenguaje a causa de lesiones en las áreas corticales
del lenguaje o en las rutas de asociación cerebrales. La afasia expresiva
afecta al lenguaje hablado, mientras que la afasia receptiva afecta a la
interpretación y memoria del lenguaje.
3.- Afasiología: desarrollo histórico
En la segunda mitad del siglo XIX aparecieron los primeros estudios científicos
sobre trastornos del lenguaje realizados a pacientes. Estas investigaciones
surgieron después del discurso de Paul Broca ante la Sociedad Antropológica de
París de 1861 y estuvieron guiadas por las aportaciones de este investigador
francés sobre la afasia y la neurolingüística. El discurso de Broca en 1861
tuvo lugar en un encuentro de diversos científicos que debatían acerca de la
teoría frenológica[4] de la localización de las funciones superiores en el
cerebro. La idea general que brotó de ese encuentro fue que la facultad del
lenguaje se originaba en los lóbulos frontales del cerebro, concretamente en la
zona supraorbital y Broca a partir del estudio del cerebro de un paciente
fallecido llamado Lebourgne describió que su incapacidad de hablar se debía a
una lesión cerebral localizada en el pie de la tercera circunvolución frontal. Estas
conclusiones de Broca expuestas en su artículo de 1861 Remarques sur le siége
de la faculté du langage articulé, suivies d'une observation d'aphémie (perte
de la parole) representan el primer artículo verdaderamente científico sobre
las relaciones lenguaje-cerebro. En 1865 Broca demuestra que ocho casos de
pacientes con afasia habían sufrido lesiones en el hemisferio izquierdo, algo
que evidentemente no eran circunstancias del azar.
Después se localizaron a otros pacientes con trastornos de lenguaje que habían
sufrido lesiones en otras zonas del hemisferio izquierdo que no se
correspondían con la porción posterior de la tercera circunvolución frontal
izquierda, incluso hubo casos de personas que sufrieron lesiones en el área de
Broca, como se descubriría en autopsias, pero que en vida no padecieron un
trastorno del habla. Así que Broca propuso que el hemisferio derecho sería el
que se encargase del habla, pero no supo explicar teóricamente esta cuestión. En 1874 Carl Wernicke
publicó un artículo llamado The sympton complex of aphasia: a psicological
study on a neurological basis. En este artículo Wernicke ofrece una
clasificación de las síndromes afásicos y un modelo general de cómo está
representado el lenguaje en el cerebro desde el que se podían predecir nuevos
síndromes, descubre que existen diversos subtipos de síndromes afásicos, siendo
cada uno de ellos el resultado en áreas diferentes del cerebro.
Wernicke propuso un área del cerebro como responsable de la comprensión del
lenguaje hablado (Área de Wernicke) que se localiza en la parte
superior-posterior del lóbulo temporal[5]. La función del área sería constituir
un depósito memorístico de las formas auditivas de las palabras, constituiría
esta región el segundo del lenguaje ya que el primero sería el “Área de
Broca”. Wernicke propuso la hipótesis de que la actividad de articulación de
sonidos del lenguaje requeriría, como otras actividades motoras, un tipo de
coordinación con la información relativa a las imágenes sensoriales
correspondientes. Con esto se deduce que las funciones cognitivas no han de
estar localizadas aisladamente en determinados centros sino que pueden ser
producto de conexiones entre centros cerebrales.
Lo que actualmente se llama afasia de conducción corresponde a un tipo de afasia
descrita por Wernicke cuya base neurológica es una lesión que afecta a la
conexión entre el centro motor y el sensorial. A partir de los descubrimientos
de Wernicke se elabora el modelo clásico conexionista, Ludwig Lictheim realizó
las principales formulaciones en 1884, en un artículo publicado en Alemania y
posteriormente (1885) en Inglaterra, en la revista Brain. En ese artículo
también clasifica todos los síndromes afásicos del lenguaje basándose en el
referido modelo conexionista, los diferentes tipos de afasias serían, por
tanto, producto de una lesión que afectase a un centro o a una conexión ente
centros. Lictheim ordenó siete clases de afasias de base neurológica, que
dependen de la naturaleza del flujo de información entre los distintos componentes:
1. Afasia de Broca, 2. Afasia de Wernicke, 3. Afasia de conducción, 4. Afasia
transcortical motora, 5. Afasia transcortical sensorial, 6. Afasia motora
subcortical y 7. Afasia sensorial subcortical. Las dos primeras se deben a la
lesión en los centros que contienen las imágenes motora (Broca) y sensorial
(Wernicke) de los sonidos del lenguaje, esto es, una lesión en el área de Broca
(M) afectaría a la producción del habla, y una lesión en el área de Wernicke
(A) repercutiría en la percepción del habla. La afasia de conducción es el
resultado de una lesión que afecta a la conexión entre las dos áreas anteriores
y resultaría perturbada la capacidad de repetir. Los otros cuatro tipos de
afasias se deben a interrupciones de las vías conectoras. Las dos primeras
(afasia transcortical motora y afasia transcortical sensorial) serían la causa
de una lesión en la conexión con un hipotético centro conceptual de las áreas
de Broca y de Wernicke, respectivamente. La afasia transcortical sensorial
afectaría a la comprensión, estaría causada por una ruptura en la línea que une
B y A –según el diagrama- y el paciente aún conservando forma auditiva de las
palabras ya no puede –sin embargo- comprender el significado de lo que oye.
Frente a la afasia de Wernicke aquí la repetición debería ser normal. La afasia
transcortical motora, por lesión entre M y B, producirá el mismo tipo de educto
que la afasia de Broca, pero como en la afasia sensorial transcortical, la
repetición debería ser normal, debido a que la vía básica involucrada en la
repetición está intacta. Veamos finalmente las dos últimas lesiones que
localiza Lichtheim en el cerebro. Una es, como ya se ha dicho, la afasia motora
subcortical y la otra la afasia sensorial subcortical. La primera parte de una
lesión en la conexión del área de Broca con el centro que regula la musculatura
oral, se trataría más bien de una disartría, esto es, una perturbación en el
área de articulación, pero esta patología será estudiada más delante. Y la
segunda (afasia sensorial transcortical) también se conoce como sordera pura de
palabras y estaría provocada por una lesión de la conexión entre el área de
Wernicke y centros receptores de estímulos auditivos.
A esta orientación conexionista inciada por Wernicke, desarrollada por
Lichtheim y posteriormente continuada por Geschwind, se le opone normalmente
una orientación holística en lo referente al estudio de los síndromes afásicos,
esta orientación rechazará la especificidad del modelo conexionista basada en
el estudio de casos individuales. El estudio holista desarrolla un tipo de
modelos denominados jerárquicos, donde unos patrones más simples forman la base
sobre la que otros complejos se desarrollan. John H. Jackson parte de la
existencia de dos niveles de organización de la conducta lingüística, uno
supone un uso creativo del lenguaje, y el otro corresponde a un uso pragmático
y Jacobson defiende también que el sistema de categorías del lenguaje se
encuentra jerarquizado en su nivel fonológico. El modelo holista tendrá un
carácter fenomenológico y gestáltico, muy influido por la ciencia psicológica,
se interesa por la conducta lingüística fundamentalmente.
Sobre la segunda mitad del siglo XX en adelante se tiende a conciliar ambas
corrientes conexionista y holista, modelos como el de Luria (1947) contienen
este tipo de propuestas intregadoras. Sin embargo, es comúnmente aceptado que
el modelo conexionista, bien adaptado, sigue siendo el más útil en la
clasificación clínica de los trastornos afásicos y el modelo holista
complementa, pero en ningún caso contradice, al conexionista.
El desarrollo de los estudios de las últimas décadas se vio potenciado por la
utilización de nuevas técnicas experimentales que permiten la visualización
directa de la actividad cerebral eléctrica y metabólica de determinadas zonas
del cerebro. Esta nueva revisión del conexionismo tampoco lo contradice pero
localiza nuevos fenómenos de carácter más individual que vienen a depender de
factores genéticos o ambientales. Esto explica la gran variabilidad de la
sintomatología afásica.
4.- Cuadros clínicos de los síndromes afásicos
En primer lugar revisaremos la noción de síndrome en su aplicación a la
afasiología, para ello nos valdremos de las palabras de Badecker y
Caramazza:
La esencia de un síndrome consiste en que está definido en término de los
déficits en un conjunto específico de componentes del procesamiento [...] Un
individuo que presenta el síndrome X puede exhibir simultáneamente síntomas
afásicos adicionales (definidos en términos de déficits en otro conjunto de
componentes del procesamiento). Estos síndromes serán definidos sobre
anormalidades en los componentes autónomos del sistema de procesamiento del
lenguaje. En la medida en que un síndrome es una proyección del sistema modular
subyacente a la actuación lingüística, puede ser éste considerado como una
clase natural de déficits y alcanzar el rango de entidad psicológica real.
(1985, 113-14)
Es también oportuno fijarse en la división de afasias que realizan Benson y
Geschwind en 1971, se observan diez tipos de variedades clínicas de
afasias:
Afasia con perturbación en la repetición
• Afasia de Broca
• Afasia de Wernicke
• Afasia de conducción
Afasia sin perturbaciones en la repetición
• Aislamiento del área del habla
• Afasia motora transcortical
• Afasia sensorial transcortical
• Afasia anómica
Trastornos que afectan básicamente a la lectura y la escritura
• Alexia-con-agrafia
Afasia total
• Afasia global
Síndromes con perturbaciones en una sola modalidad
• Alexia-sin-agrafia
• Afemia
• Sordera verbal pura
Errores en el nombrar no afásicos
Benson y Geschwind reconocen tres tipos nuevos de afasias (excluidas las
alexias) que se suman a los siete propuestos por Lichtheim: el aislamiento del
área del habla, la afasia global y la afasia anómica. El aislamiento del área
del habla es el resultado de una lesión que separa el sistema del lenguaje de
los conceptos, es una combinación de las lesiones que provocan la afasia
transcortical motora y la afasia transortical sensorial. La afasia global, como
el nombre indica, perturba todas las funciones del lenguaje y el paciente no
consigue comprensión alguna. La anomia es una perturbación aislada de la
denominación de objetos y del acceso a las palabras léxicas en el habla[6].
Y llegamos a la última clasificación de trastornos afásicos, aquí distinguimos
aquellos cuadros clínicos diferenciables. Ya se han citado y explicado, en
mayor o menor grado, todos los trastornos, pero se tratará de ofrecer una
información más específica y amplia a lo ya dicho:
1.- Afasia global: Es una pérdida completa o casi completa del lenguaje en
todos sus aspectos, tanto en el nivel de la producción como en el de la
comprensión y en los niveles oral y escrito del lenguaje, lo que confiere una
condición de aislamiento extremo, debido a la incapacidad de habilidades
extralingüísticas que pudieran compensar el bloqueo verbal. Tiene como origen
una lesión que afecta conjuntamente las áreas de Broca y Wernicke.
2.- Afasia de Broca o afasia motora: El origen es una lesión en el área de
Broca. El lenguaje espontáneo presenta una importante alteración de los
mecanismos articulatorios, un vocabulario restringido, agramatismo y una severa
reducción de la longitud de la frase; se producen parafasias fonémicas y cada
elemento sonoro requiere un esfuerzo particular para ser articulado. La
capacidad de comprensión del afásico también queda levemente disminuida y en el
nivel escrito de la lengua se manifiestan disgrafías (trastornos de la
expresión escrita) y dislexias (trastornos de la lectura).
3.- Afasia de Wernicke o afasia sensorial: Lesión ubicada en la zona de
Wernicke. El trastorno de la comprensión tiene su origen en una caída de la
discriminación fonémica y en una pérdida de la capacidad para comprender los
elementos sintácticos y semánticos. Cuando la producción de parafasias es muy
importante, el lenguaje se convierte en ininteligible y recibe el nombre de
jerga o lenguaje jergafásico. La producción lingüística es fluida y abundante,
con una prosodia y entonación aparentemente correctas, aunque el lenguaje
carece de significado por la invasión masiva de parafasias fonémicas. Ese
fenómeno suele acompañarse de logorrea, sugiriendo un fenómeno de desinhibición
que podría estar en relación con una falta de feedback auditivo de la
producción fonológica y léxica. Es característico que todo ello se acompañe de
anosognosia (falta de conciencia del déficit).
4.- Anomia o afasia amnésica: Su ubicación es imprecisa. Se caracteriza por la
dificultad para encontrar palabras léxicamente plenas. El paciente suele
recurrir a usar palabras generales o expresiones deícticas para suplir ese
déficit. La comprensión lingüística no se ve afectada.
5.- Afasia de conducción o síndrome de desconexión: Lesión causada en la
conexión que une las áreas de Broca y Wernicke. En la comprensión apenas
presenta trastornos el paciente pero sí en la producción, donde se observan
parafasias e incapacidad para reproducir verbalmente lo oído.
6.- Afasia mixta: Se presentan en un mismo paciente tanto la afasia motora como
la sensorial, con una diversidad de deficiencias propias tanto de una como de
la otra.
Una vez establecido el diagnóstico se debe determinar su variedad, su grado de
severidad y la etapa de evolución en que se encuentra. Los estudios para
detectar, cuantificar y definir el tipo, gravedad y estadio de la afasia
utilizados generalmente son la Tomografía Axial Computada, la Resonancia
Magnética Nuclear, la Tomografía por Emisión de Positrones o la Medición del
Flujo Sanguíneo Cerebral Regional.
5.- Afasia infantil
Se diferencia de la afasia adulta por el tipo de desórdenes que produce y no
tanto por la lesión en sí, ya que en el niño (dependiendo de la edad), al no
estar totalmente elaborados los esquemas neuro-lingüísticos, la lesión no
produce tanta alteración como en el adulto. También se diferencia de la adulta
en que hay reducción del lenguaje espontáneo, acompañado de pobreza de
vocabulario y estilo telegráfico (palabras yuxtapuestas en una frase sin nexos
gramaticales); en ocasiones, las frases emitidas están correctamente
articuladas y con adecuada construcción gramatical, no hay estereotipias ni
parafasias y la recuperación es más rápida que en el adulto:
La afasia infantil es un trastorno del aspecto emisor del lenguaje. Para llegar
a una mejor clarificación, la afasia infantil adquirida se sitúa entre el
trastorno denominado disfasia (anteriormente descrito) y un trastorno
específico del lenguaje. En el primero, el déficit es en la estructuración del
lenguaje, en el segundo, la perturbación se produce en el inicio y en la
elaboración del lenguaje. Esta afasia infantil adquirida es la resultante de la
aparición de una lesión cerebral entre los dos o tres primeros años de vida.
(Serón y Aguilar, 1992, p.341).
Como causa de las lesiones cerebrales causantes de la afasia encontramos la
encefalitis, accidentes cerebro-vasculares o tumores cerebrales. El pronóstico
será más favorable mientras menos definida estuviese la lateralización
hemisférica de la zona del lenguaje en el momento de producirse la lesión.
En las afasias adquiridas existe predominancia de los trastornos expresivos por
sobre los receptivos, especialmente una reducción del lenguaje espontáneo; se
presentan trastornos del lenguaje escrito y en la lectura que pueden hacerse
permanentes. Los criterios de diagnóstico de la afasia son: retraso severo de
la comprensión y expresión del lenguaje, disfuncionamiento en la percepción de
los estímulos presentados, desorganización en el almacenamiento de la
información, inteligencia normal.
En la afasia congénita encontramos uno o varios déficits en la construcción del
lenguaje, sin que exista necesariamente una lesión, como en la afasia
adquirida. Además de estos signos, los niños que tienen afasia congénita suelen
presentar desórdenes en la discriminación y asociación fonética, junto a
problemas en la memoria secuencial auditiva. Como causa de la afasia congénita,
se ha sugerido un retraso en la maduración de los centros encargados de la
integración de sonidos, o bien la presencia de lesiones cerebrales precoces.
Los criterios necesarios para diagnosticar una afasia infantil son los
siguientes: 1.- Pérdida total o parcial del lenguaje de modo brusco en niños
que ya poseían lenguaje. (Después de una edad aproximada 3 años y 6 meses). 2.-
Lesión cerebral localizada, diagnosticada o muy presumible. 3.- No es debido a
Parálisis cerebral, trastornos generales del desarrollo, ni a deficiencia
mental.
La manifestación lingüística de la afasia infantil puede asemejarse a otras
patologías cuyas características esenciales pertenezcan a otros tipos de
trastornos no específicos del lenguaje: trastorno psicomotriz, trastorno mental
(oligofrenias), desorganización biológica, trastornos psíquicos, etc.
6. Dispraxias, disartrias y disglosias
Las siguientes patologías lingüísticas son el resultado de afecciones
neurológicas en dominios cerebrales o canales con los que se controla la
actividad motora. Estas tres patologías no afectan propiamente al proceso
codificador sino a la fase en que una vez formulado el mensaje el paciente
resulta impedido de realizar la actividad motora que permite exteriorizarlo.
Las dispraxias y disartrias acompañan muy a menudo a la afasia.
En la dispraxia se produce una incapacidad de ordenar actividades motoras
simples dentro de actividades motoras complejas, no se puede controlar la
secuencia de sonidos. Como consecuencia de ello el movimiento complejo se ve
parcialmente realizado, interrumpido o sustituido parcial o totalmente por otro
que no corresponde al intencionalmente enviado. Las dispraxias, también llamadas
apraxias, afectan a todo tipo de actividades motoras, las hay de tres tipos
fundamentalmente: 1.- Apraxia bucofacial: el paciente no puede organizar
movimientos con los músculos de la cara. 2.- Apraxia de construcción:
incapacidad o dificultad para la organización de tareas que suponen un control
de coordenadas espaciales. 3.- Apraxia ideatoria: incapacidad o dificultad de
realizar movimientos con las manos.
La disartria se define como un trastorno orgánico del lenguaje de carácter
neurológico, provocado por lesiones en regiones centrales y en las vías
conductoras del analizador verbomotor. Se hace evidente la inervación
insuficiente de los órganos articulatorios, lo que produce alteraciones en la
pronunciación de los sonidos, acompañados por lo general de afectaciones en los
atributos vocales, y toma de los movimientos biológicos. Defecto de la
articulación del lenguaje, ausencia de coordinación entre movimientos
musculares individuales en laringe, boca y aparato respiratorio acompañado de
incapacidad de predecir la intensidad del sonido o su duración. Esto origina
una vocalización confusa, con sílabas débiles o altisonantes, algunas largas o
cortas, en la cual el habla resultante es casi ininteligible. Habitualmente se
expresa como una mala pronunciación de las consonantes, puede originarse en la
parálisis flácida o espástica por espacios repetitivos (tartamudez) o en la
ataxia del orofaringe y el aparato respiratorio. Supone, por tanto, un desorden
en la articulación del habla, resultante de daños o lesiones en los mecanismos
neurológicos encargados de enviar información a los músculos de los órganos
fono-articuladores para ejecutar sus movimientos.
La debilidad, lentitud o incoordinación muscular pueden afectar todos los
procesos básicos del habla, tales como la respiración, fonación, resonancia,
articulación y prosodia. Los errores de la articulación son los rasgos más
comunes de la disartria, seguidos por la incapacidad de la voz, resonancia, y
fluidez. Según donde esté localizada la disartria hablaremos de: 1.- Disartria
espástica: Es una lesión localizada en la neurona motriz superior. El aumento
del tono de los músculos laríngeos acarrea un estrechamiento de la apertura
laríngea, así como un incremento de la resistencia al flujo de aire. Los pacientes
emiten frases cortas, la voz es ronca, tono de voz bajo y monótono. A veces se
producen interrupciones tonales o de respiración. Es característico que la
articulación de las consonantes sea poco precisa, pudiendo incluso
distorsionarse las vocales. También muchos pacientes presentan hipernasalidad.
2.- Disartria flácida: Es una lesión localizada en la neurona motriz inferior.
La voz se torna ronca y el volumen es bajo. Se pueden notar características
adicionales como respiración jadeante, frases cortas, y sonido al aspirar. Al
haber una parálisis del músculo elevador del paladar y de los músculos
constrictores de la faringe, se produce una hipernasalidad a la hora de hablar.
La distorsión de los fonemas variará según las estructuras articulatorias implicadas.
3.-Disartria atáxica: Es una lesión localizada en el cerebelo. Se caracteriza
por notarse en el paciente aspereza de la voz y monotonía en el tono con pocas
variaciones de intensidad. También se puede observar temblor de la voz, poca
definición consonántica y distorsión vocálica y prolongación de los fonemas y
del espacio entre ellos.
Finalmente las disglosias, o también conocidas como disartrias periféricas, se
producen cuando un tipo de lesiones neutrales, generalmente periféricas y que
afectan a nervios concretos, paralizan o hacien deficiente la actividad de un
único órgano o dominio muscular determinado.
7.- Agnosias
Las agnosias[7] son trastornos en el reconocimiento de estímulos a causa de una
lesión cerebral. El que se produzca un tipo de agnosia u otra depende de dónde
se realice la lesión. Las agnosias pueden ser visuales, auditivas o táctiles.
Explicaremos los distintos tipos de agnosias auditivas, por ser las que afectan
al lenguaje ya que se caracterizan por la dificultad para la percepción del
habla. Distinguimos las siguientes:
1.- Sordera auditiva: se produce cuando se daña el área auditiva primaria de
los dos hemisferios y los pacientes se quedan prácticamente sordos. Al hacerles
análisis parecen estar bien, esto sucede porque el cerebro no puede analizar
bien los sonidos al estar esa parte dañada.
2.- Sordera verbal: si se da en el izquierdo, que es el área del lenguaje,
tendrán dificultades para las palabras, para discriminar timbres, etc.
3.-Sordera por la forma de la palabra: discriminamos los fonemas pero no
reconocen esas palabras (léxico auditivo), el análisis auditivo sí lo hacen
bien.
4.-Sordera para la palabra. Se diferencia del anterior en que sí reconocen,
pero no consiguen llegar al significado de la palabra.
5.- Agnosia fonológica. Son los pacientes que tienen afectado el mecanismo
léxico-fonológico. No pueden repetir las palabras que no conocen. De todos los
trastornos puede ser el menos grave, aunque les impide reconocer palabras
nuevas.
8.- Localizacionismo y holismo
La importancia de las observaciones clínicas en el terreno de la
neurolingüística es considerable, pero también tienen sus limitaciones pues la
ausencia de detalles en los informes de casos puede crear problemas para la
elaboración teórica. Además, las teorías de origen clínico suelen estar basadas
en estudios de un caso único, como el primer caso de Broca. También sería
insuficiente el estudio de dos casos aislados, como hizo Wernicke, ya que sólo
estarían funcionalmente relacionados entre ellos y lo más conveniente sería que
la relación fuese entre un variado conjunto de casos. No obstante, las
investigaciones de Broca, Wernicke o Lichtheim han dado muchos frutos, eso es
innegable.
Las teorías neurolingüísticas se han visto divididas en dos corrientes muy concretas,
localizacionistas y holistas. El localizacionismo se basa en la idea de que el
procesamiento cerebral del lenguaje funciona a través de centros y conexiones,
por tanto, el conexionismo es el arquetipo del localizacionismo. Por otro lado
los holistas consideraban que el cerebro en su totalidad (o al menos grandes
zonas del mismo) se encarga de las tareas fundamentales del funcionamiento del
lenguaje. Una de las diferencias esenciales entre localizacionistas y holistas
reside en los aspectos de la conducta que cada grupo integra en sus modelos.
Los holistas no quieren dejar de lado facetas de la psicología humana como el
control de la atención y los estados emocionales mientras que los
localizacionistas clásicos no estaban interesados en la elaboración de modelos
psicológicos o neurológicos que trataran estos aspectos de la actuación. Ambas
teorías tienen serias limitaciones con respecto a cómo se recopilan los datos,
al detalle de éstos, a la adecuación de los análisis de déficits, a la
fiabilidad de la coaparición de síntomas y a la variabilidad de las lesiones
anatómicas que producen síntomas afásicos. A pesar de ello estas teorías han
gozado de una considerable aceptación, constituyen los análisis fundamentales,
principalmente las conexionistas, sobre las que se construyen actualmente las
explicaciones de la afasia y del funcionamiento neuronal del lenguaje. Lo que
quizás resulta más destacable de estas investigaciones, señala David Caplan, es
lo mucho que se ha conseguido con técnicas de observación tan simples.
9. – Lenguaje y trastornos psiquiátricos
Los trastornos que veremos a continuación tienen fundamento psiquiátrico y no
lingüístico, esto es, la patología psiquiátrica en sí refleja una serie de
conductas, y entre ellas, estudiaremos aquellas de carácter lingüístico. En
trastornos como la esquizofrenia, la neurosis o el autismo, la conducta
lingüística no aparece visiblemente anómala, y en muchos casos estas conductas
tienen ciertas semejanzas con las mismas de un paciente afásico por ejemplo,
incluso también se reflejarán muchos patrones en la conducta que podemos
identificar como normal.

No hay comentarios:
Publicar un comentario